Los temores

El temor es una gran barrera para muchas cosas, aun para creyentes que consideran el servicio misionero. Se trata de una respuesta emocional ansiosa e insegura. El temor se debe, entre otras cosas, a experiencias anteriores, a consecuencias futuras imaginadas y a la falta de información. Pero el temor en sí mismo no es algo malo, nos muestra nuestra vulnerabilidad y puede llevarnos a depositar nuestra confianza en Dios.

 

Sea cual sea la causa, en Mission Gap los creyentes mencionaron tres clases de situaciones atemorizantes que les impiden servir en la misión. Cada lugar tenía una combinación distinta de temores. Identificar los temores más comunes de las personas en una cultura o lugar específico es el primer paso para diseñar herramientas que permitan a los discípulos de Jesús salir adelante en la fe.

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Clases de temor

Cada una de las siguientes categorías de temor es una oportunidad para el discipulado. Algunos temores apuntan a la necesidad de abandonar falsos ídolos como el dinero y las posesiones mientras que otros señalan obstáculos genuinos que pueden ser superados con mayor capacitación o con información.

Temor por la integridad física
Consiste en ansiedad ante el peligro físico propio o de algún ser querido, tal como no querer participar en misiones en países que parecen estar en guerra o en países afectados por la pobreza extrema donde los alimentos pueden ser escasos.

Temor al fracaso
Identifica la angustia causada por el miedo a fracasar en un rol o tarea, como en el caso de un individuo que piensa que los dones que Dios le ha dado no tienen utilidad alguna en ninguna parte de las misiones mundiales. Un ejemplo es el miedo habitual a la "falta de frutos" de los esfuerzos misioneros.

Temor al sacrificio
Esta categoría se asocia con la inseguridad que surge al renunciar a algo como el tiempo, el dinero, las posesiones o la comodidad. No se trata únicamente de lo que el trabajador pueda dejar de lado, sino también de aquello a lo cual su familia también pueda estar renunciando.

"En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.

1 Juan 4:18 (NVI)